Feels

Vísperas de ti

Y entonces, en medio de un concierto ruidoso y cumbianchero le dije a uno de mis mejores amigos “creo que ya, creo que ahora sí quiero un novio de verdad”. Lo decreté, lo dije en voz alta y la piel se me erizó. Él respondió: “qué bueno, entonces ahora sí vas a atraer a hombres de verdad y vas a dejar pasar a los patanes que te has topado todo este tiempo” y a la luz de aquel concierto sonreí nada más de imaginar cómo sería tenerte en mi vida.

Así es como me tienes, lista para conocerte y si ya te conozco, lista para enamorarte. Estoy tranquila y en paz. No te voy a mentir, a veces me gana la ansiedad y las ganas de inventar una máquina del tiempo que me lleve al futuro a la parte donde tú y yo ya somos bien felices. Pero me centro en el presente y respirando profundo, me lleno de paciencia. Y es que ya viví de todo, ya repetí el patrón de los “incorrectos” las veces suficientes para ahora poderlos detectar y lanzarlos por la borda (espero).

A veces me siento emocionada y nerviosa, sin embargo, tengo que aceptar que el sentimiento de incredulidad es persistente, pues parte de mi aprendizaje ha sido basado en no confiar -tan rápido- en la gente, por lo que si notas indiferencia… discúlpame, son las cicatrices que han marcado los intrusos.

Voy a ser sincera y voy a pedirte una cosa, si crees que soy para ti y tú para mi, persiste, insiste y quédate. Convénceme, enamórame y demuéstrame las ganas y el sentimiento. Que la confianza se vuelva recíproca y que por algún acto de magia mis ojos te vean como un ser con más luz que los demás. No me hagas competir por estar contigo, hazme saber que hay un sólo lugar y que me corresponde. Sólo eso te pido, porque de lo contrario, seguiré mi camino pudiendo dejar atrás la posibilidad de vivir la mejor historia de nuestras vidas.

En este tiempo sin ti aprendí que las esperas inspiran cuando esperamos lo deseado. Cuando el tiempo que vamos a invertir en esa espera lo vamos a recuperar con creces. Cuando sabes que quedarte a la expectativa te va a retribuir con experiencias. Que se espera con paciencia, ilusión y nervio. Que se espera como madre a un hijo por 9 meses, como niño a Santa Claus, como aquellos enamorados a distancia que se encuentran de vez en vez. Que se espera con esperanza de encontrarse con lo mejor. Que se espera con la idea que valdrá cada segundo desperdiciado. Se espera con la fuerte convicción de que se pueden obtener los resultados no deseados.

Se espera a sabiendas de que dicen que hacemos reír a Dios contándole nuestros planes y que a la menor provocación el destino puede dar giros inesperados. Que esperar es ponerle tres puntos al párrafo de la experiencia y aún sabiendo todo eso, me quedo, observo y sonriendo… Te espero.