Feels, Storytime, Travel

Pausa primaveral

No sé qué es lo que le pasa a mis ganas de escribir, llevamos un buen rato peleando. Sentimientos, frases, historias. Es como si tuviera la inspiración en modo “random” y de estar pensando todo un texto para una situación en específico de repente me brinco a otro tema y así, sin poder acabar, lo dejo. O peor aún solo pienso en frases para usar y ya es todo. No se desarrolla nada más. Pero hoy lunes de semana santa amanecí a varios kilómetros de mi casa con un horizonte que tenía muchas ganas de ver, apreciar, saborear. Me encuentro en Puerto Vallarta, Jalisco, México, América, Tierra. 

Y la verdad es que cuando viajo me pongo muy filosófica en el aspecto de que hago muchas metáforas en mi cabeza y los por qués mueren por encontrar sus respuestas. Como si salir de mi rutina fuera algo mágico que poco a poco me ayuda a descifrar los acertijos y despejarme. 

Esta vez me di cuenta que a veces es necesario recorrer distancias para aclarar la mente, las ideas y el corazón. No estoy diciendo que es bueno huir o que me guste hacerlo, simplemente es muy disfrutable darse un break de todo lo que en mi itinerario normal puedo encontrar. Diferentes caras, lugares y sobre todo paisajes.

No sé si aquí a la distancia te pienso menos o te extraño más, sólo sé que me gusta estar con Claudia y platicar con ella, darnos cuenta de distintas situaciones que nos han estado atormentando y otras muy padres que nos hacen sonreír. Hacer conscientes los errores que estamos cometiendo y reafirmarnos los aciertos. Me gusta cuando me doy cuenta de la manera en la que disfruto las cosas nuevas y justo como puse de status hace días en mi face, intento repetirme continuamente que estamos aquí para vivir el momento, que preocuparnos de lo que el futuro traerá puede ser una pérdida de tiempo, así como aferrarnos a lo que el señor pasado ya nos quitó.

También me di cuenta que intento no olvidar que en esta vida todo pasa por algo y que muy probablemente al día de hoy no se entiendan las razones, pero que seguro llegará un momento en que todo tenga sentido y al voltear para atrás soltemos la carcajada de recordar que cierta situación era “la piedrita en el zapato” y nos dejaba vulnerables.

Hice consciente que las heridas, eso son, y como tales deben curarse lo que sucederá en el momento en que lo decidamos, porque si también es cierto que se debe tener un tiempo de cicatrización, a veces estarle echando limón sólo va a alargar el dolor y no permitirá que se forme la costra.

Hoy sé que tengo ansiedad de saber las razones que explicarán todo, pero también sé que estoy aprendiendo a ser paciente y percatarme de los pequeños detalles que me rodean y que por la velocidad de la vida a veces no se pueden ver. El asombro de los bebés al conocerse las manos y la capacidad de éstas. Las carcajadas de los niños al jugar en el agua. Las miradas tiernas de los viejitos gringos que hasta parece que andan de luna de miel. Los millones de granos de arena que cubren mis pies y la inmensidad del mar que jamás va a dejar de sorprenderme y enamorarme.

¿Y tú, has hecho un break en tu rutina últimamente para averiguar cómo te sientes?