Feels

Para ti, mujer

Un día que parecía normal, mientras caminaba por los pasillos del centro comercial en el que estoy trabajando, me encontré con una maravillosa escena.

Una mujer de cuerpo espectacular, con la piel bronceada y unos shorts blancos cortos, muy cortos -dignos del calor caribeño-, se detiene a pedir un taxi. Delante de ella, estaba un hombre bajando de una camioneta Van. Abajo lo esperaba una mujer gordita -sí, muy gordita-, en una silla de ruedas. Él al bajar, instintivamente volteó a ver al mujerón que se había acercado, pero sólo le tomó dos segundos, pues la razón por la que había bajado de la camioneta era ir por su mujer que lo esperaba en su silla de ruedas para subirla a la Van.

Esto sucedió por unos segundos mientras pasaba caminando justo al lado de estos tres personajes. Mi sorpresa y la razón de mi sonrisa durante todo el camino fue que justo cuando pasé al lado de la gordita en silla de ruedas, pude ver al hombre acercarse a ella -después de haber visto a la bronceada mujer-, abrazarla, darle un beso en la frente y decirle te amo, para después cargarla y subirla a la camioneta.

Frida Kahlo alguna vez escribió: Mereces un amante que te mire como si quizás fueras magia, y presenciar el amor de ese hombre me hizo confirmar que toda mujer en este planeta, lo merece.

Lo merecemos.

Porque eso es lo que eres, magia, luz, esperanza, fortaleza y fe. Mereces quien te adore con tus contraluces, tus más grandes momentos, tus recuerdos y todos tus fantasmas. Mereces quien te ofrezca un espacio y no quien te haga pelear por uno. Mereces ser la prioridad y no la opción. Mereces que alguien ponga a tus pies todo su mundo para que lo explores a fondo.

Mereces quien te comparta sus metas y en cierta forma, también te involucre. Mereces un amor de los que debilitan las rodillas, liberan mariposas en el estómago y desatan una serie de descargas nerviosas por cada beso.

Mereces quien detenga tus lágrimas en tus momentos más frágiles para concederle el derecho de saborearlas en los más felices. Alguien que no se muestre con caretas, sino que sea transparente como el agua turquesa del caribe y en su “vulnerabilidad” también te permita ser tú con todo el resplandor de tu esencia. Alguien que esté más dispuesto que Joan Sebastian para cruzar los montes, los ríos y los valles por irte a encontrar cuando sientas que ya no puedes más.

Mereces quien te admire en tu grandeza, porque eres grande. Por lo que has logrado, a lo que te has atrevido, a lo que te has enfrentado, las guerras internas que has ganado y todos los miedos vencidos. Eres maravillosa, mujer, por la simple razón de despertar todos los días con la capacidad de hacer magia con tu andar. Y mereces ser vista así.

Mereces largas miradas en silencio, viajes a la montaña y caricias que vayan despacio por los poros de tu piel haciéndote sentir el alma de terciopelo. Canciones a todo volumen en un día de tráfico y bailes sin música a media calle. Conversaciones superficiales y debates de política. Un mundo individual bien cimentado para poder convertirlo en un hogar para dos.

Definitivamente y sin lugar a dudas, mereces alguien que te mire como si quizás fueras magia y en mi muy humilde recomendación, puedes empezar buscando en el reflejo del espejo.