Colaboraciones, Feels

El nuevo amor de tu vida

Texto por: Pretty Guilty

Superar una ruptura nunca es precisamente fácil, pero lo es aún menos cuando la persona en cuestión, tu reciente ex, era con quien planeabas pasar el resto de tu vida. Nunca habías sentido algo así por nadie, y no sabías que una relación podía funcionar tan bien –o doler tanto cuando deja de hacerlo.

Pero el mayor problema al separarte de alguien que pensabas era el amor de tu vida –o que lo fue aunque no te acompañe durante toda ella– es que ya no eran personas separadas. Sus grupos de amigos, sus horarios, sus planes, sus cuentas de Netflix y la custodia de sus mascotas se habían combinado. No solo estaban enamorados, eran “tu nombre y su nombre”, como un sustantivo muy largo.

No tenías que preocuparte por quién te acompañaría a los eventos, quién te abrazaría mientras llorabas porque odias tu trabajo, ni quién impediría que rompieras la dieta. Contabas con que esa persona estaría ahí, para siempre, en las buenas y en las malas, y ahora tu vida está en blanco, porque tu ex era parte esencial de tus planes.

Lo que tienes que superar no es solo haber perdido a alguien que amabas. No estás de luto solo por la relación o el compañerismo. Estás sufriendo porque la vida que querías para ti ya no va a ser como la pensabas. Se siente como que perdiste tu futuro, como que todos tus sueños se cayeron de un solo golpe. Y para recuperarlos tienes que recuperarte a ti.

El primer paso es dejarte sentir lo que tengas que sentir. Llora, grita, pierde toda la esperanza por momentos y autodestrúyete un poquito –aquí es cuando te haces ese corte de pelo de estética dudosa o besas a cualquier ser que se te ponga enfrente. Está bien. Tu cuerpo y tu corazón lo necesitan y, maldita sea, quieres hacerlo. Necesitas terminar de tirar el castillo de arena antes de poder construir uno nuevo, desde cero. Pero pon un tiempo límite. Un par de semanas en las que vas a ser un estropajo viviente, y vas a sacar cada lágrima que tu cuerpo puede producir, y ni una más.

Cuando se cumpla el tiempo que estableciste (o estableció tu mejor amigo, porque tú estabas inservible) vas a dejar de llorar y de dejarte llevar por tus instintos. A partir de este momento tú, sin +1, tomas el control de tu vida. Te vas a dar cuenta de que tienes mucho tiempo libre, de repente. Todo el tiempo que pasabas trabajando en tu relación ahora es solamente tuyo, y vas a aprovechar este privilegio para volver a descubrir tu identidad.

Deshazte de sus regalos, elimina todas las fotos de Facebook, bloquéalo de toda red social –no, no es negociable–, pon una foto de perfil de hace seis años en la que te ves increíble y sé completamente egoísta. A partir de hoy y hasta que logres el objetivo, tu única tarea es aprender a hacerte feliz.

No vas a tener ganas de levantarte de la cama, pero vas a obligarte a hacerlo. Te vas a despertar y arreglarte aún cuando no tengas nada que hacer, y te vas a ver como si fuera “date night” todos los días, porque lo es, solo que la cita es contigo. Vas a llenar tu tiempo libre con actividades nuevas o que dejaste atrás por concentrarte en tu relación.

Enlista a tus mejores amigos o miembros de tu familia como distractores oficiales, y di que “sí” a todos los planes que sugieran. Si todo sale bien, vas a descubrir un amor inesperado por actividades que jamás se te había ocurrido hacer. Cuando estés solo, ocúpate en cualquier cosa. Y no, Netflix no cuenta. El consejo más generalizado es hacer ejercicio, y lo es porque funciona. Correr, golpear cosas o pararte de cabeza son las mejores formas de externar el enojo, la tristeza y la frustración, todas esas endorfinas no hacen daño, y además te vas a ver increíble.

Lee, vuelve a hacer contacto con las personas con las que solías coquetear –sin de hecho consumar nada, al principio–, entiérrate en el trabajo, haz trabajo voluntario o visita a tu abuelita. Lo que sea, pero mantente constantemente ocupado.

Si lo logras, y lo harás, eventualmente te darás cuenta de que ya no extrañas a esa persona. Tu futuro comienza a verse más claro, tienes planes y un futuro que no la incluyen, y ya no te hace falta aferrarte a su amor para sentirte fuerte.

Eres tú otra vez, y eres tú mejor que nunca. Te presento al nuevo amor de tu vida.  

Un beso, P.